Notas sobre la carrera de Christian (6 Jours de France)

Ya son siete

Pienso que se puede decir, ya no soy verde en ese ejercicio. Corrí Seis Días en 2010, 2013, 2014 (marcha), 2014, 2015 y 2016. El concepto es simplísimo, llegamos sobre un circuito, generalmente entre 500m y 2km, y giramos por seis días, es decir 144 horas, y el quien hice más vueltas gana. Sencillo y terrible. El cronometro nunca para. Se puede ir a cualquiera velocidad. Se puede correr, parar, dormir, y aun ir al hotel. En el papel, si solemos correr y hemos hecho unas largas distancias, no parece muy difícil, nos decimos “bueno, soy capaz de hacer 180km en 24h, basta con hacer 135km por día, y logro los 800 sin problema”. Así es en el papel. Y para alguien quien vale 180 en 24h, hace «solo 135», no parece difícil, eso es el ritmo del bajo de la clasificación de un 24h, de la zona de los anónimos, generalmente en 135 millas se ha caminado mucho, se ha hecho pausas, y desde el punto de vista de algunos, ya no es carrera. Para decirle, en 24h, marchando, yo valgo 160 millas y pico, entonces ya no es mi ritmo de marcha.

No es una alucinación
A menudo se ve estampados sobre el suelo, después de múltiples noches sin dormir. Pero aquí no, el 6 es real. Gracias a Agnès por la foto (y de hecho, también por las otras)

Entonces, ¿qué hace que los logros de más de 800 millas son tan raras? Si “basta” con entrar en modo diésel con 135 millas por día, ¿qué nos impide que le hagamos? Eso es la magia de los seis días. Pienso que es “figura retórica” favorita en carrera a pie, una disciplina especial que da una oportunidad a las bostas como mí, quien suelen, en otras carreras, estar perdidas en el medio de la clasificación. Aquí, no hay realmente técnica como en trail, no necesita mucha velocidad aeróbica como en maratón. Sin embargo, necesita ser completo. Joe Fejes, uno de los mejores actualmente en esta distancia (esta 100km delante de mi) resumo eso bien explicando que necesita para lograr (no estoy totalmente seguro que son sus palabras, pero son sus ideas):

  • Un entrenamiento muy sólido,
  • Competiciones bien escogidas antes del Seis Días
  • Una firme determinación durante la competición

Entienda que aquí, no se habla de predisposición, de genética, de talento. Le pienso, le recalco, un Seis Días, se aprende en la práctica, se va gestando con los años, y todo el mundo le puede hacer. Pero cuidado con mis palabras. Un entrenamiento «muy sólido»: como hormigón armado. Una “firme determinación”: inquebrantable. Eso es lo que digo.

Mi preparación, para este séptimo Seis Días, fue bastante complicada. Me sentí un poco fuera de forma después del Ultrathlétic Ardèche y casi no hice nada en junio, vagando como un viejecito, luego julio fue mejor con un 100km en Cléder muy correcto, y un triple ironman en Lensahn que salió bien. Finalmente, soy un poco lento, me falta la velocidad, pero siento que la canal se comporta bien, sin dolor parasita, la piernas funcionan, tengo un sobrepeso (84kg mientras que tenía 77kg en 2010 cuando hice mis records) pero así son las cosas, no me cortaré un brazo para ganar 7kg.

La presión

Gané la última vez, entonces me esperan a la vuelta de la esquina. Hay otros favoritos, Olivier Chaigne por ejemplo, quien tiene un récord personal 50km adelante del mío (entonces, formalmente, ello es mucho mejor). Pero no puedo pasar inadvertido.

Pero eso, yo podría ignorar. No, la verdadera presión, me la puse solo. Me inscribí en la RAAM 2018, atravesar los Estados Unidos a bicicleta. A diferencia de un Seis Días, allá no se hace “lo que se puede”. Hay barreras horarias. Tendré que ir del Pacifico al Atlántico, 4 900 millas, con un desnivel demente (50 000m), con menos de 12 días. Aquí no es el mismo cuadro, es rendimiento por encargo, se debe llevar antes de la barrera, de lo contrario se sale de la carrera, escupido, expulsado como una calcetín.

Entonces, empezando este Seis Días, me digo que si no soy capaz de lograr unos 800, en mi prueba favorita, tendré que cuestionarme a mí mismo gravemente.

Se dice que va hacer calor. ¿De verdad? ¿Cuánto calor? ¿30 grados? Pan comido comparado con lo que hará en el desierto entre Los Angeles y la Rocosas. Allá, son 40 o 45. Es un desafío peligroso, porque es peligroso tener una presión parasita como esta. Normalmente cuando se va en una carrera, se hace… esta carrera, y no la siguiente. Pero no lo puedo evitar. Esa RAAM está ampliando su huella en mí, sé que a partir de… enseguida, casi ahora, tengo que hacer crecer ruedas al final de los pies, convertirme en máquina a rodar.

 

Este Seis Días es un test, no tengo opción, tengo que lograr algo bien, si no, comprometeré la confianza de mi equipo en mi capacitad para acabar de atravesar los Estados Unidos – y tendrían razón. No hay puerta trasera, tiene que funcionar, punto y aparte.

A respecto, estoy buscando a patrocinadores (para la RAAM), estoy finalizando el expediente de patrocino, no dude en ponerse en contacto conmigo.

El equipo

Mi esposa Valérie también está inscrita. El año pasado, tuve dificultades y fallo en su objetivo a causa de dolores de pies, entre otras cosas. Vuelve mal preparada – un año complicado con nuestra mudanza – pero motivada ‘’’(Nota de la traductora: jajaja)’’ y espero que lograra en mejorar su récord y sobretodo quedar con una imagen positiva de su carrera.

Team Mauduit, desde el lado cara
De la izquierda a la derecha: Christian, Lise, Valérie, Garance, Anne, Adèle.

Valérie suele asistirme, pero esta vez, corriendo, no puede hacerlo. ¿Entonces, quien? Bueno, ya, los Seis Días de Francia son especialmente bien organizados y una asistencia no es indispensable. En 2010 vine solo, y que yo sepa Olivier Chaigne firmo todos sus magníficos resultados en modo solo. Luego, mis 3 hijas Adèle, Lise y Garance (13, 12 y 10 años), así como mi suegra Anne, están por aquí. Duermen en un alquiler cerca del centro de Privas. Durante el día, pasean, disfrutan de la región.

Team Mauduit, desde el lado cruz
Cada uno su trabajo

Pero cada mañana me traen pastelerías y cada noche manejan mi cena (esperar en la cola, tomar la bandeja…), y hacen el mínimo en almacenaje que marca la diferencia entre una tienda totalmente caótica y una tienda donde se encuentra rápido lo que se busca. Agradezco esta ayuda, tengo solo que dedicarme en una única tarea: amontonar kilómetros, unos tras otros.

Dashboards

Dashboard Datadog
El panel de control a medida, cocinado por mis colegas (son fuertes)

El año pasado, mis colegas grabaran un disco con el panel de control que hicieron para seguir mi desarrollo durante la carrera. Hubo un artículo en el blog de mi empresa. Este año, hacen de nuevo.

Y guinda del pastel, he arreglado con Jean-Michel, quien se encarga de la informática de la prueba, para que haya un pequeño panel de control para cada corredor (o corredora, o caminador, o caminadora). Presenta:

  • El kilometraje total
  • El número de vueltas
  • El desarrollo en kilómetros en la última semana
  • La velocidad media en las últimas 24 horas, por tramos de 30 min

El ultimo grafico me parece especialmente interesante, porque muestra algo que no se ve con solo el kilometraje instantáneo: como el corredor está desarrollando. ¿Se mueve constantemente o a sacudidas? ¿Toma descansos? La reacciones que recibí fueron positivas, por parte de amigos tanto como de entrenadores quien seguían los corredores por Internet y querían saber cómo estaba su chico.

¿Salida rápida?

De camino
Una vuelta. Y luego una vuelta. Y una vuelta más.

Hice aproximadamente 195 millas el primer día. Algunos se dijeron “¡Vaya, partió rápido! No estoy tan seguro. Anduve/corrí, según lo previsto, incluso paré 30min la noche. Simplemente, andando rápido y trotando cuando se siente fresco, se adelanta a buen paso, nada más. Nunca estuve en el rojo este primer día, y no tenía muy presente la clasificación. Solo amontoné kilómetros.

Se puja
Los kilómetros no se hacen solo

Y a las 48 horas, me acuerdo claramente que estaba muy cerca de los 336 km, que son de calificación para el Spartathlon y decidí, deliberadamente antes de la 16, de tomar una ducha y luego ir a la tienda médico para el servicio de los 300 de mis pies, que tenían “algunas ampollas”, diremos. Así fallé la marca de 336 (tendré la oportunidad de hacerla de nuevo en Royan, en caso necesario) con pleno conocimiento de causa, prefería ahorrar en lugar de arriesgarme a poner en peligro mi carrera, si intentara validar una marca intermedia simbólica.

Simplemente, mientras no esté *más allá de* un ritmo “900 millas” considero que es razonable, y 195 el primer día, no es estúpido para alcanzar los 900. Resulta que luego desacelero a causa de un montón de cosas diversas y variadas, pero le hago valer, salida no demasiado rápida.

Día típico

Don Limpio
Había polvo sobre el circuito. Es culpa del polvo si estoy sucio

Bueno, vamos al grano. Me di cuenta, con los años, que mucha gente piense que preparo mis carreras al milímetro. No lo es. Al contrario. Hago un esbozo, un boceto, dibujo las líneas generales, y para lo que queda, le resuelvo durante la prueba. Me han pedido muchas veces: “¿Estas en tus objetivos?” … Eso es difícil de contestar. El objetivo varía, cambia según el entorno, si hace calor le reviso a la baja, si me siento con mucha energía le reviso al alza.

Pero, en cualquier caso, tengo un plan. Un plan sencillo. Algo que se acuerda fácilmente, aunque fuera cansado. Todo se reduce en:

  • 30 minutos andar / 1h30 correr
  • Cena a las seis de la tarde (con 10 minutos de descanso)
  • Acostarse a las 0h30
  • Despertar a las 2h30

Y ya está

Engullir
Abastecerse. A cada vuelta. Importante.

Luego, sobre el terreno, adapté. La primera noche, “dormí” solo 30 minutos. De hecho, solo me recosté y dejé la presión que se bajara, sin dormir, imposible con la adrenalina de la carrera. La última noche, había planeado no dormir ni un poco, luego una borrasca cayó sobre nosotros un poco antes de la 1h30 de la madrugada: decidí que podía recuperar fuerzas. De todas maneras, tenía que cambiar mis calcetines, poner más Nok, etc. Luego ya que paré en la tienda, podría dormir un poquito, entonces paré una hora. Finalmente, hace:

  • Primera noche: “sueno” 0h30
  • Cuatros noches siguientes: 2h00 cada vez
  • Ultima noche: 1h00

En total, 9h30 dedicadas al sueño, de las que 8h00 de sueño real y efectivo, y mucho tiempo perdido antes para desnudarme y sobre todo después para poner los calcetines, la crema para los pies, etcétera. Pronto encabecé la carrera entonces podía escoger mi horario de durmiendo. Pero yo pienso que aun si alguien me pisara los talones, hubiera mantenido mi paso. Solo después del jueves (día 4, 96h), según mí, vale la pena de tirarse los pelos y de adaptar su descanso según donde están los otros. Antes, es demasiado temprano.

Bueno, ahora que hablamos del sueño, vamos a hablar del día. Empieza a la tres (hasta que me despertase, me vistiese, y después de la vuelta del calentamiento) y ahora es una hora de corrida. Luego ando de las 4h a las 4h30. Luego corro de la 4h30 a las 6h. Y ando de las 6h30 a las 8h. Y así sucesivamente. Correr una hora y media es «fácil», es lo que suelo hacer al entreno, en serio es una duración muy admisible para alguien adiestrado. Y sobre todo (eso es lo más importante) corto el esfuerzo *antes* de andar de capa caída. Si siento que tengo tinto en el boli: ¡le guardo para la sesión siguiente!

Calor

Aprovechar la noche
La frescura de la noche permitía aumentar un poco el ritmo.

De las doce a la diesi-ocho, la carrera es neutralizada. Bueno, hubiera un día un poco menos caliente, pero en conjunto, a partir de las doce, el Gran Jefe es el sol. Y tienes que respetarlo. Las nubes de 2015 se ciernen sobre el estadio: “en 2015, hacia 38 grados, era peor.” Val, en 2015, yo no estaba (a causa de Paris-Brest-Paris) pero al parecer, nada puede igualar esta ola de calor. Dicho esto, este año no está mal todavía. Vi a muchos corredores probar suerte, intentar encender el impulsor en la tarde. Y pagarlo la noche. Yo guardé perfil bajo. Con gran pesar, ande bajo el sol horas y horas, viendo mis objetivos que se volaban a lo lejos – especialmente la posibilidad de superar mi récord personal -, esfumaron, frieron bajo este sol hermoso de mes de agosto. Es difícil: ver sus sueños que mueren así en el sol. Me tragué las cosas. Es muy tentador partir así con una rama de olivo y arriesgar todo. No le hice. Tengo la impresión que estaba una decisión sabia. ¿Sabia o cobarde? Difícil decidir. Bueno, yo escoge.

En cualquier caso, la noche, podíamos correr rápido, porque la temperatura bajaba claramente, y estaba casi el paraíso de los corredores. Para los que siguen correr sobre la pista. Extrañamente, no estábamos tan numerosos, esperaba ver más gente intentando girar la noche y descansar durante el día. Descansar de día, yo ni siquiera lo intenté. Con 40 grados en la tienda, no se cuente conmigo para intentar coger el sueño, eso es misión imposible.

Música

La ventaja cuando corres de noche, también, es que puedes escuchar música. Utilizo mi casco solo para luchar contra el adormecimiento y motivarme cuando los corredores se están agotando en la pista. Además, el casco mantiene caliente mi cabeza, entonces de día bajo el sol: es no.

Maestro, música
En mi burbuja

Este año tenia mis listas de reproducción de canciones de siempre, algunas bastante antiguas, cuanto más vieja es la gallina, mejor sabe el caldo. Además, abastecí con algunas nuevas canciones de éxito. Especialmente un poco de Shakka Ponk, en concreto el album The Geeks and the Jerkin' Socks. Para ser completamente honesto, dos tercios del tiempo escuche este album. Cuatro horas antes de dormir, dos horas por la mañana, hacen seis horas por día, entonces digamos treinta horas de escucha (el primer día, no escucho nada), lo que nos hace , dos tercios de 30h --> 20h de Shaka Ponk. Y si seamos prosaicos, diremos que un par de veces escuche 1h30 continuo solo el éxito Sex Ball. 1h30 con los mismos cuatro minutos una y otra vez, al menos dos veces por día. Sí, cuando la música es buena, no necesita cambiarla. Es como el ritmo de carrera. Una vez bien arreglado, no necesita tocar los mandos, se deja que funcione la maquinaría bien aceitada y se observe. Y aunque se observa, a veces se pierde cosas. Por ejemplo en esta canción que mencioné anteriormente, se puede entender, a las 1min5s “caga en la iglesia” en francés (“il chie dans l’église). Y esto, escuche esta pieza quizás cien veces y no le había notado. Gracias a los Internets por enseñarnos estos detalles que hacen la vida picante.

Y pensar que el gran John Lennon ha dicho que “el rock francés es como el vino inglés”, casi quisiera probar el vino inglés. Nah, estoy bromeando.

Orientación

Creo que al final de la prueba, nombré el extremo norte del recorrido “encrucijada Posado”, en homenaje al número 33 José-Luis Posado Perez. Porque - es un corredor extraordinario – llegaba tan lejos en su esfuerzo, y entonces in su cansancio, que parecía pasar fatal para encontrar el camino. Sin embargo, normalmente, con las largas barreras de metal, bastante grandotes, no se atraviesa por casualidad. Pero el cansancio causa estragos. Más de una vez un corredor debió recordar al buen chico José-Luis “¡hey chico, no es por allá!” Un corredor rápido y tenaz – acaba en posición cinco – pero no le tome en su equipo para una carrera de orientación como el Raid28.

Manejar su carrera

Don Calzoncillo quien corre
Se nota el brazo izquierdo ligeramente abierto, porque las axilas son arruinadas por rozamientos

Entendí a menudo, durante la carrera: “bueno, ahora, Christian, estas manejando”. Claro no pensaba llegar al liderato tan pronto. Básicamente al cabo de una docena de horas, creo que ya estaba. Los Españoles siguieron animar la prueba al principio, pero vale, en conjunto, yo estaba primero bastante pronto.

Pero os diré una cosa: no he “manejado tranquilo”. Pisé el acelerador, mientras pudiera, a lo largo de los seis días. Tomaba de 10 a 20 km al grupo de los 2-3-4, cada día. Manejar, no es esto. Manejar, es tomar 40 millas de ventaja y luego descansar para controlar la carrera. Aquí, arriesgué hasta el final. Perseguí al Christian Mauduit de 2014, el quien hizo 871km. Y sobre todo cumplía los consejos de Guy Rossi (quien hacia ultras cuando yo todavía bebía biberones): si me acuerdo bien, había recomendado que siempre dar lo mejor de sí mismo. Eso es arriesgar un poco porque podía sobrecalentar y así dar alas a Olivier Chaigne para lograr el primer escalón del podio. Por otra parte, si mi objetivo es “dar lo mejor”… estoy seguro de lograrlo si muestra buena voluntad en el campo.

Choro zapato

Relativo a los zapatos, creo que hice algo estúpido. Llegué con un par comprado en oferta en Decathlon, una vez que quería compra algo otro. No son zapatos malos, pero no dan bastante control / estabilidad a un pronador como mí. Al cabo de un día y medio, tengo que cambiar. Tomo zapatos, bien, pero esta marca me decepciono en el Luc en 2013. A esa época, acusé la pista, un poco dura para mis suelas. Pero ahora también --> bum badabum, al cabo de dos días, los zapatos son arruinados. Vale, muy bien, ya habían corrido algunas millas, claro, pero, va bien, no volveré con esta marca, quizás sean buenos zapatos para corredores ligeros, pero para 84kg de peso como, no vale la pena. Entonces, acabo la carrera con mi antiguo par de zapatos de trail, Trabucco de Asics. Bueno, son robustos, pero en cambio no amortiguan tan bien como zapatos de ruta. Entonces, al final, recibí mi merecido en la planta de los pies.

La próxima vez, acabo la improvisación y vengo con zapatos adecuados. Como que, aun con experiencia, se puede hacer mierda. Sin embargo, sé que basta con ir al “Marathonien” en Sartrouville para llenar el tanque con buenos zapatos adecuados. Incorregible el Christian, incorregible.

Los amigos

Diremos que, en un Seis Días, hay mitad y mitad entre los habituales y los nuevos. Cada año, algunos veteranos (y veteranas) vuelven. Y cada año trae caras nuevas. Esto es súper, porque tenemos una semana para conocernos. Es como un centro vacacional. Con una larga actividad cada día, un poco repetitiva, claro, pero nunca pasa de moda, y se resume a: “¡hoy, vamos a hacer vueltas!”

Enamorado
¿Quiénes son los más monos?

Durante estos seis días, encontré una vez más Sarah Barnett, una Australiana quien corrió todos los Seis Días del mundo, creo, charlé con Denis Orisini, el ganador de los Seis Dias de Pantano este año con 732km – y le vi partir con pesar -, crucé con la biblia francesa del ultra en general y especialmente las carreras horarias, es decir Christophe Antoine, vi el desarrollo de Jean-Patrick Lely y discutí con su compañera quien además es una estupenda nadadora (no entendí exactamente como su mega centro vacacional de deportes funcionara, pero parece súper), Martine Renaux me acordó mis años de triatlón con su traje azul, me acordé in extremis que Jacques Beck no bebe alcohol (y eso es, para un Belga, una gran contradicción…), besé a Valérie Mauduit (aunque no recogiera mi cepillo de dientes antes del tercer día, es decir que ella me quiere), escuché la maravillosa historia del encuentro de Denis Jarriault con Léa, tomé una clase de zacanda con Cristina Gonzales Garcia “la gacela”, intenté mejorar mi castellano más allá de “una cerveza por favor” con Alberto Melendez Perez, resisti la tentación de preguntar “¿qué tal Lise?” (que se prenuncia como “su maleta” en francés) en cada vuelta a Lise Borel (índice: una de mis hijas se llama Lise), vi al gran Richard Mc Chesnay bambolearse entre los 8km/h y los 2km/h, seguí con interés este cartucho de dinamita que se llama “Maria Pierre”, conversé sobre el desarrollo social y République En Marche -el partido de Emmanuel Macron- (¡no, no me golpees!) con Jean-Michel Dréan, vi a Jérôme Chevrieux mejorarse, ahora está más sobre la pista, moviéndose, admiré la bonita borra sudafricana de Mireille Cormier (tengo la misma a casa, no la misma Mireille, la misma borra), conversé sobre marcha y atletismo con el flemático (si si) Dominique Eche, fui vecino de tienda con Elisabeth y Bernard Lescure-Thanron, admiré el estilo elegante de marcha de Sabrina Freyburger, dije hola al eterno Jaroslav Prückner, amenace cruelmente de represalias (¡grrr!) Delphine y Olivier Wepierre si se atrevieran intentar ganar el precio de la pajera más mona de la prueba, señalé (como cada año) a Patrick Pierre que arrastraba la pata un poquito, la izquierda, utilicé vilmente a Guy Guibert como liebre cuando perdía mi ritmo, escuché el acento musical – importado directamente de los Pireneos – de Aurélien Olivan, traté de alentar a Maria José Tomaz de Aquino pero no era fácil porque no podíamos hablar en inglés y la única cosa que sé hacer en español, le recuerdo, es pedir una cerveza, y en portugués es peor, admiré el esfuerzo increíble de José-Luis Posado Perez, tuve la suerte de cruzar Cécile Schmidt, quien es astuta por evitar correr bajo el sol abrasador de la dos de la tarde, conversé de trail con Fredy Rachafka, quien hizo esta carrera como observador pero podría hacer un kilometraje muy largo, entendí (¡por fin!) porque Jean-Michel Fremery es tan poco parlanchín, lo prometo, la próxima vez, enviaré señales más claros, como cada año, atrapé Vérone Vincent sin zapatos sobre la pista – y para los que conocen el Estadio del Lago, parece bastante extraño -, sin embargo no era Dominique Vincent el robador, vi que Gérard Cartier es todavía muy enérgico cuando corre, tuve la oportunidad de descubrir Nicolas Poissant, quien tuvo mala suerte esta vez pero podría dar la sorpresa en marcha, vi a Francine Hervier corriendo desde el principio hasta el final, siempre digna y linda, seguí con interés las aventuras del Pulgarcito François-Xavier Dubois, quien dejó al azar en la pista algunos aparatos electrónicos, pero siempre con una sonrisa, escuché con interese los proyectos impresionantes de Marc Djistera Ternier, charlé un rato con Guillaume Sautai, quien tiene siempre buenos casos, descubrí al siempre sonriente Gilles Lemaire, dije dos palabras a Vincent Lauvergne (me extraña, hubiera jurado que había hecho más distancia), admiré el péndulo oscilante (¡cuidado! Esta sentencia no incluye palabras como “pala”, ni “ capullo alto”, ni “le has buscado las coquillas Domi”, ni “Sylvestre”) de los brazos de Dominique Odouard, seguí de cerca al metrónomo (o a la excavadora, no sé bien, pero avanza bien, el bastardo) Christophe Biet, esperé con ansias que Philippe Vidal pusiera su traje, que prendió fuego sobre la pista, admiré a Philippe Clément con su estilo de marcha, vi a Jean-Louis Valderrama intentar los 336km en 48h, sin atreverme a decirle el secreto que es de poner calcetines y zapatos con cordones (¡pero shh, es un secreto!), conversé sobre edición con Jacques Flament, me acordé los buenos tiempos en 2014 con Patricia Bouème, cunado me acompañé andando durante la última noche, abstuve mi admiración por Jean Thielbault quien, si no me equivoco, ha hecho *todas* (todas, las doce) ediciones de los Seis Días de Francia, desde Antibes 2006, intenté crear un club de Christianes Corredores con Christian Velly, Roger Luccioni me pasó periódicamente, quien corre bastante fuerte al final, invariablemente, me vinieron ganas de reír algunas veces con Patrick Joassard, recibí consejos que valen oro de parte de Jean-Claude Beaumel, aproveché la organización inquebrantable de Gérard Ségui (quien hizo algunas vueltas con nosotros les dos primeros días), admiré tocados insólitos de José-Luis De Santos Hernandez (¿eh, era el, el de las sombrillas mágicas? ERRATA: el hombre de los sombreros misteriosos era Alberto Costilla Garcia), saludé al pasar – por desgracia no puse correr esta prueba – al muy simpático Philippe Herbert, esperé con paciencia durante seis días los dulces de Sylvie Couturon, observé el estilo tan enérgico de Fabien Schlegel, claro noté al ineludible Alain Burger, noté que Patrica y Éric Vandeportal nos llegan de Jarnac (tengo familia cerca de allá), saludé a Martina Hausmann, a quien debo a lo menos 50% de lo que conozco sobre las táctica de Seis Días, intenté motivar Frédéric Pettaros para que mejoré un poquito su tatuaje de la pantorrilla derecha, hasta ahora sin éxito, me encontré con Jacques Moutier, quien me impresionó tan al Ultrathlétic Ardèche, alenté de todo corazón a Toni Perusic, quien es muy, demasiado modesto, sufrí con Lucille Leclercq, quien tenía los pies en pedazos al final de la carrera, alenté a Alain Casper “como siempre”, por el contrario, aproveché los cálidos alientos de Philippe Bousquier cada vez nos cruzábamos, pasé algunas hermosas mañanas girando en la nevera con Bernd Schmidt, gracias a él perdía la noción de tiempo, no podía impedir notar a Toshio Ohmori, quien alcanza el récord de la camiseta más ligera del estadio, agradé ver a Bernard Bouliteau Rapetou (Apandador), encontré a nuestro camarada de alquiler Ariel Anselmo Gorga, vi a Saïd Bourjila mejorar el récord nacional marroco en Seis Dias (¡eh, un récord nacional de Marrueco en carrera a pie, es un toque de clase, considero!), solo podía inclinrme antes de la elegancia intemporal de la gorra de Daniel Mazeau, admiré la constancia increíble de Seïgi Arita, encontré de nuevo con Bénédicte Salomez, a quien había visto hace un año, era muy improbable, al Bosque de Vincennes durante un reto de carrera de obstáculos que no tiene nada que ver con el ultra, admiré a Philippe Rosset, quien, de forma lenta pero segura, seguía avanzando hasta más de 700km, tuve el placer de encontrar más y más Alain Duverne, siempre con la sonrisa, tuve el placer de tener una pequeña charla con Peter Kluka, se aprende siempre algo con él, me pregunté si la sonrisa de Pascale Bourdel se podía partir a veces o no, que estaba aquí para siempre, estampada definitivamente sobre su cara, tuve la suerte, una vez más, de encontrar a Joëlle y Michel Debaisieux, quienes también son tremendos competidores para el reto de la pareja más mona, fui impresionado por Claudie Bizard y su estilo de marcha enérgico, profesional, con en juego una victoria bien merecida, admiré a la familia Payet, Didier, Claude y Lucie, me diciendo que sería súper si un día, una de mis hijas vendría en esta prueba, pero decidirán ellas, no tengo que intervenir en esto, vi a Roger Ben girar más y más, di una palmada en la espala de Fernando Soriano Rubio e intenté consolarlo un sábado por la mañana, cuando tenía, así lo digo, “un bajon”, noté a Christelle Vincent, siempre la misma, muy estable, deseé que Olivier Chaigne recoja su instinto asesino de los grandes días, para que viniera “hacerme cosquillas” más fuerte –será otra vez, seguro-, aproveché escandalosamente de la buena compañía de Cathy Muller para suavizar la ola de calor de algunas tardes ardientes, estuve encantando de ver que Mimi Chevillon está siempre, y más que nunca, en la carrera, noté el estilo tan puro de Suzanne Beardsmore, descubre a Françoise Lodomez, encontré a Philippe Kieffer y me preocupé por sus berrinches, pero eso es el, y le queremos así.

Aquí está, en seis días, hice todo esto. Y seguro, olvidé cosas y gente, pido a los que hubiera olvidado que me perdonen, a veces me falla la memoria.

Tampoco olvido a los que me mandaron mensajes en el sitio, estos famosos mensajes que se le nos imprimen en el lugar y que recibíamos en nuestros buzones de plástico, al lado del circuito. Gracias. Gracias a todos.

Y para acabar el capítulo de los amigos, hay dos tipos maravillosos, los Gérard, el antiguo (Gégé Cain) y el nuevo (Gérard Ségui). Este año, Gégé ha entregado el control al nuevo Gérard. Gracias tíos, por todo lo habéis hecho ya, y todo lo que vais a hacer. Y pasadle un enorme gracias a todos los voluntarios por mí.

Inténtalo de nuevo

Entrega de premios
Compartir el podio con Olivier es un placer

El ultimo día, pasé un sábado formidable. Básicamente, había ya ganado la carrera, y a partir de la diez de la mañana, solo “añadí kilómetros más allá que los 800” y eso es un ejercicio bastante satisfactorio. Básicamente tenía todas las de ganar y casi nada que perder.

Fake
Espere, ¿parece a mi hija estando meando de risa mientras estoy descansando un poquito durante la entrega de premios?

No obstante, fallé a alcanzar mi récord personal. Supe que todo el pescado estaba vendido después de tres días seguidos de ola de calor. En tales circunstancias, imposible para mí de ir rápido por las tardes, pues bien, para jugar con los 870, era necesario. Intentaré lo una vez más. Y una vez más. Hasta que le alcancé. Y cuando superé mi récord, vale, tendré un otro que superar. Esto es el secreto: nunca se para. Y cuando sea demasiado viejo y dañado para alcanzar mis récords de juventud, seguiré el ejemplo de Jean-Claude Beaumel (73 años): se permite “solo” 5km menos cada año.

Mientras tanto, guardo un buen recuerdo de esto seis días, sobretodo, estoy muy contento por Valérie, quien logré mejorar su récord personal (acaba con un bonito 471km) y sobretodo manejó su carrera de manera coherente.

Próximo paso: Revolve 24, un 24h de ciclismo sobre el circuito de Brands Hatch en Inglaterra, en preparación de la RAAM. Seria de buen gusto que logré las 560 millas. En sí mismo, no es un gran problema. Son los 9000 metros de desnivel que van a doler. Ya veremos. Veré más la boca cuando estaré en la boca del lobo.

PS: en francés (Français) , en inglès (English)

PPS: Valérie - Seis días más

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Updated on Mon Sep 18 2017.